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Sacerdote fue imputado por robo de joyas

El reconocido padre Pedro Jesús Robadín fue filmado mientras recibía unas joyas por parte de una mujer, a quien aseguró que vendería las alhajas a la primera dama. 

La situación fue informada por la afectada, pues el clérigo nunca regresó ni con el dinero, ni con las pertenencias.

Hasta el momento, el sacerdote enfrenta un proceso con la justicia por la figura penal de apropiación.

Algunos medios de comunicación accedieron al acta de imputación contra el padre Pedro Jesús Robadín, que fue oficiada por la agente fiscal Silvana Otazú, de la Unidad Penal Nº 16 de Asunción.

Inmerso en el oficio el 13 de noviembre de 2015, la fiscal manifiesta que existen elementos suficientes para presumir que el padre Robadín cometió el hecho punible de apropiación, en calidad de autor, informó la periodista de ABC TV, Perla Silguero.

Con respecto a todos los elementos de la imputación, la investigadora refiere que el 23 de octubre del año 2012, la señora Eugenia Irma Ruiz de Mendoza entregó al padre Robadín unas joyas antiguas de colección con el objetivo de que este las vendiera. La mujer reseñó a la fiscalía que decidió poner las alhajas en venta debido a que necesitaba el dinero urgentemente, pues su madre se encontraba muy enferma y requería una internación prolongada.

Ante toda esta situación, la denunciante refirió que el señor Robadín le manifestó que tenía acceso a la primera dama de la nación, que en ese entonces era Emilia Alfaro, y que esta era una “compradora segura” de las piezas.

De este modo fue como Irma Ruiz entregó las joyas al sacerdote, y además le proporcionó la suma de un millón, que supuestamente sería utilizado para “gestionar” el contacto con la primera dama.

La afectada refirió al Ministerio Público que conoce al padre desde hace 15 años, y a raíz de la confianza que le tenía, decidió aceptar el trato. Sin embargo, por seguridad, tomó fotografías de las joyas como prueba de la entrega.

Además, Robadín firmó al pie de cada una de las muestras fotográficas y suscribió un pagaré sin fecha por la suma de US$ 15 mil que era el precio establecido de las joyas. Firmó además un recibo por los G. 1.000.000 que recibió para el “contacto”.

 

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