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Roberto Bautista se redimió en Dubái

Tras el duro revés de la Copa Davis, el castellonense logra en el emirato su título de mayor caché

Los últimos días no han sido fáciles para Roberto Bautista. En su cabeza todavía resonaba con fuerza el golpe que se llevó en las inmediaciones de Puente Romano, en Marbella, cuando cedió un valioso punto en la Copa Davis ante el desconocido británico Liam Broady, entonces 114 del mundo.

El golpe anímico fue tremendo, porque aquel día nadie pensaba que el castellonense pudiera perder y comprometer la serie de la Copa Davis para España. Desde entonces, los espíritus abundaron en el interior de una mente que ayer, definitivamente, se despejó.

Bautista, quien tiene 29 años, batió en la final del torneo de Dubái al francés Lucas Pouille (6-3 y 6-4, en 1h 21m) y enalteció el trofeo más importante de su carrera. Un ATP500 que le devuelve por completo la ilusión, después de un mes muy dificultoso en el que ha intentado pasar página por todos los medios para dejar atrás esa derrota del 2 de febrero sobre la arcilla andaluza.

La redención de Roberto Bautista

Esa misma tarde, acalambrado por la tensión y la responsabilidad, Bautista se vino abajo, pero ayer, sobre la superficie rápida del emirato, Bautista se redimió por todo lo alto.

Se quitó un mal sabor con una victoria reconstituyente que le reportó su segundo título esta temporada, tras el de Auckland, y el octavo de una carrera.

Hasta ahora, el castellonense había levantado siete trofeos de categoría 250 –dos de Auckland, Winston-Salem, Chennai, Sofia, Stuttgart y s-Hertogenbosch–, pero nunca había traspasado la barrera final de un 500.

Su mejor recorrido lo firmó en 2016, al disputarle el título del Masters 1000 de Shanghái a Andy Murray, pero cayó ante el escocés, de modo que el de Dubái queda inscrito como su mayor éxito.

“He laborado en gran manera este último mes, y estaba preparado, también para controlar las emociones”, expresó Bautista. “Mi altura de tenis está subiendo y son ya dos títulos esta temporada. Creo que puede ser un muy buena temporada”, agregó el tenista español, que privó al talentoso Pouille de su primer ingreso en el top-10del circuito.

Ascenderá del puesto 23 al 16 (el 13, en octubre de 2016, es su techo) y enfila la cita de Indian Wells con el ánimo bien renovado. Lejos quedó la dolorosa tarde de Marbella; el presente sonrió en Dubái. Llegó la redención.

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