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Magic Johnson, el rey Midas del deporte

Una estadística publicada por Sports Illustrated retumbó en la conciencia estadounidense al inicio de la presente década. Un 60% de los jugadores de la NBA entraban en bancarrota en los cinco años inmediatos a su retirada de las pistas.

Por ejemplo, Allen Iverson, especialmente manirroto, se las apañó para arruinarse después de haber ganado, entre el salario y su patrocinio con Reebok, más de 200 millones de dólares.

El caso de Earvin Johnson, siempre Magic, representa justo lo contrario. Apenas ganó 18 millones de sueldo en sus 13 temporadas en activo. Eran otros tiempos. En cambio, su fortuna ronda los 500 millones de dólares, mientras que el valor de su conglomerado empresarial se sitúa cerca de los 1.000 millones.

Magic ha resultado ser el rey Midas del deporte en Los Ángeles. Es copropietario de los subcampeones de la Serie Mundial de béisbol, los Dodgers. Y también de su filial en Oklahoma. Es presidente de operaciones de los Lakers, cuyo rescate ha puesto en manos del rookie Lonzo Ball.

Trayectoria de Magic Johnson

Es copropietario de Los Angeles Sparks, con tres anillos de la WNBA femenina. Pero también tiene una participación en Los Angeles Football Club, nueva franquicia que participará en la Major League Soccer a partir del próximo año. En la aventura han invertido la ex futbolista Mia Hamm o el actor Will Ferrell.

Es hijo de un basurero que doblaba jornada en la General Motors, leyenda del baloncesto, mediador en conflictos raciales, filántropo, conferenciante en cursos de prevención del VIH… Pero, ante todo, Magic es un gran inversor. «Desde muy pequeño, Earvin sabía lo que quería hacer. Lo tenía todo planeado».

Las palabras de su hermana Evelyn las corroboró él mismo una vez retirado en una declaración de intenciones que cumple a rajatabla: «Mi sueño era jugar en la NBA [cinco anillos con los Lakers y tres veces MVP de la temporada]. Pero también ser un hombre de negocios».

Por su parte, la revista Success reflejó una anécdota poderosa. Magic, en el séptimo año de su carrera como baloncestista, ya preocupado por qué sería de él tras su retirada, fue a visitar a Michael Ovitz, cofundador de Creative Artists Agency, una de las grandes agencias de Hollywood.

 

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