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Independiente de Avellaneda se coronó en Sudamericana

Independiente conquistó este miércoles su segunda Copa Sudamericana al empatar 1-1 contra Flamengo e incrementó de este modo la leyenda del ‘Rey de Copas’, enmudeciendo de nuevo a un Maracaná abarrotado por 62.500 hinchas que pintaban de rojo y negro el templo del fútbol brasileño.

El grupo de los argentinos que llegaban con la renta de 2-1 de la ida en Buenos Aires, soportó el acoso de un ‘Fla’ que salió rugiendo, dispuesto a conquistar su primer título internacional en 18 años. La irritación dio sus frutos y a los 29 Lucas Paquetá ponía el 1-0 para delirio de un Maracaná eufórico.

Sin embargo, la alegría duró muy poco para los cariocas, que vieron como el joven Ezequiel Barco ponía el empate de penal diez minutos después. 

Luego de una larga espera

Llevaba casi 22 años esperando por esta noche el ‘Mengao’, que venía a eximir a un ‘templo’ loco por llevarle de la mano a vengar el pasado. Por fin lograrían cerrar juntos la herida abierta en aquella noche de diciembre de 1995, cuando Independiente levantaba en ese mismo gramado la Supercopa amargándoles el centenario.

 

“¡Esto es muy grande! Hacerlo en este circuito fabuloso, uno de los más grandes de la historia mundial (…) Independiente lo hace por tercera vez”, señaló un emocionado Ariel Holan, técnico del ‘Rojo’, en medio de lágrimas al celebrar el título.

Esta sería la velada para quemar la amargura del gigante venido a menos, de 16 años fuera de una final internacional y una temporada decepcionante. Con las pasiones desbocadas, que se tradujeron también en lamentables incidentes a las puertas, el templo del fútbol solo pedía una cosa a esta ardiente noche de primavera: “Vencer!”. 

De esta manera lo rezaba el gran mosaico con el que la mayor ‘torcida’ de Brasil recibió a un equipo que arrancaba con el tiempo en contra. 

Obligaba morder rápido el ‘Fla’ ante un Independiente al que solo 90 minutos de aguante le separaban del sueño de un segundo Maracanazo, y no tardó en rugir. Si con una buena llegada de Vizeu a los cuatro minutos ya se multiplicó la calentura de un estadio que no paraba quieto, cuando Everton se plantó cara a cara con campaña antes del cuarto de hora, Río ya hervía.

 

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