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El Getafe intimidó al Valencia

El reconocido equipo de Bordalás, en inferioridad numérica desde el minuto 24 de la primera mitad, jugó al límite de lo permisivo, con un juego muy agresivo.

El grupo de Marcelino dejó atrás una racha de 13 jornadas sin ser derrotado y pierde la oportunidad de quedarse a dos puntos del Barça. El Valencia, ignorado, cayó golpeado por el Getafe sin exhibir nunca su velocidad a la contra ni su buen momento. Primer vencimiento valencianista sin Guedes, baja por lesión durante un mes.

El juego parecía desequilibrarse en favor del Valencia mediada la primera parte. En el minuto 24 acontecieron algunas situaciones, todas, a priori, negativas para los azulones. Bordalás había dispuesto un partido lleno de espinas para el Valencia.

La consigna principal del técnico era muy llamativa: impedir que los de Marcelino exhibieran su portentoso contragolpe. Cada salida invitada era abortada con una falta sobre un campo, sospechosamente, en mal estado.

¿Cómo transcurrió el partido?

Entre tanto, el Valencia no podía correr porque cada vez que lo intentaba iba al suelo. Llegó el minuto 24 de un juego lleno de aristas para el Valencia. 

En solo un minuto, el árbitro Medié Jiménez, que debutaba en Primera, anuló un gol al Geta superficialmente de juego de Amath y en la siguiente salida del Valencia expulsó a Arambarri por doble amarilla tras cortar en falta una colada de Martín Montoya. 

Por otro lado, el mediocentro, minutos antes, había visto la primera cartulina en otra falta descarada sobre Andreas Pereira. La irritación del Getafe le pasaba factura pero le accedía luego retirarse a vestuarios sin recibir un arañazo del Valencia.

El equipo Getafe, metido atrás y muy intenso, vivía del ataque y rechace y del balón parado. La exclusión de Arambarri no lo desordenó, todo lo contrario. Bordalás había disipado a uno de sus guerrilleros pero el Valencia se marchó intimidado. La baja de Cala, en el espacio de la defensa, la suplía bien Bruno. 

El Geta, con diez jugadores, seguía inspeccionando el partido. Con sus instrumentos estaba sometiendo a un gigante que nunca se movió cómodo en el Coliseum.

Hasta el momento en el que llegó el gol después de un defectuoso rechace frontal y flojo de Gabriel Paulista, que dejó el balón muerto a pies de Markel Bergara. El juego llevado a cabo del mediocentro lo desvió el mismo Gabriel y entró en la portería.

 

 

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