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“No existe voluntad política para acabar con el EPP”

La opinión pública considera que los gobiernos de turno solo se limitan a seguirle la corriente

La intervención  de la Fuerza Pública en el conflicto armado del norte de la Región Occidental del país tiene un resultado rotundamente negativo para los fines de la política de defensa del Estado y para la imagen de las Fuerzas Armadas.

La opinión pública está cada vez más convencida de que no existe una voluntad política firme para acabar con el EPP y que por el contrario, los gobiernos de turno solo se limitan a seguirle la corriente.

Hipótesis que se manejan

Hasta el momento, se manejan diversas hipótesis y conjeturas con respecto a por qué la Fuerza Pública y la Senad no terminan con este problema, teniendo en cuenta el tiempo transcurrido (1992, año en que el partido Patria Libre decide crear su brazo armado), a pesar de los recursos en armamentos y presupuesto con que cuentan las fuerzas operativas.

En este momento se piensa que al tener supremacía las Fuerzas Armadas en la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) por sobre la Policía Nacional (PN) y la Senad, hay de por medio un cálculo de buscar a través de la intervención en un conflicto armado un espacio de poder, que no será igual al que tenían durante la dictadura, pero que valdría igual para coparticipar en la toma de decisiones políticas conjuntamente con el poder real y el poder político constitucional, que no puede prescindir de sus opiniones y asesoramiento cuando se trata de temas de seguridad.

Resulta probable que la idea de reavivar el Servicio Militar Obligatorio como una propuesta electoral responda a las demandas (a los candidatos) de sectores militares que buscan incidir en el poder y la sociedad a través del reclutamiento y la disponibilidad de recursos humanos gratuitos para el servicio doméstico y particular de generales y coroneles.

Del mismo modo, las Fuerzas Armadas y las fuerzas policiales son vehículos de movilidad social de las familias, especialmente del interior del país para que los hijos puedan tener una carrera y un ingreso seguro.

En la milicia particularmente los ingresantes adquieren estabilidad, lo que constituye un factor muy apreciado por los padres que desean asegurar el futuro de los hijos varones, con un sueldo seguro, ascenso periódico, estudio gratuito y una jubilación asegurada.

Los motivos firmes de estas conjeturas son la falta de resultados en la intervención del conflicto, el prolongado tiempo dedicado al intento de eliminarlo, el gran volumen de presupuesto destinado a la FTC y el incumplimiento de los propósitos de la Política de Defensa del Estado.

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