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El Carnaval del País

El tradicional fin de semana de Carnaval tendrá fecha el 26, 27, 28 de febrero y 1 de marzo de 2022. Numerosas ciudades y pueblos a lo largo de la Argentina se preparan para esta especial fecha, mientras que muchos son los que acostumbran a viajar para conocer y disfrutar de los festejos en otras localidades.

Sin embargo, la ciudad de Gualeguaychú en Entre Ríos es históricamente uno de los destinos más elegidos en esta fecha, cuando el corsódromo de Gualeguaychú abre sus puertas y comienza el tan esperado Carnaval del País.

Durante estos días el predio se llena de espectadores que anhelan ver pasar las impresionantes carrozas junto a sus alegres comparsas. El espectáculo que allí tiene lugar es de los más grandes del país y, probablemente, el más especial del verano. Pues, más de mil artistas e integrantes desfilan por la gran pasarela que se extiende por 10 metros de ancho y 500 metros de largo.

¿Por qué es el Carnaval del País un espectáculo tan especial?

Este importante evento es producto de la invaluable riqueza cultural de la provincia de Entre Ríos, la que ha sido heredada de una diversidad de influencias, tanto de los pueblos originarios como de numerosas corrientes inmigratorias.

Esas influencias se han traducido en diversas costumbres y festividades populares que se crean y recrean en todo el territorio de la provincia. El Carnaval del País ha nacido de esa corriente, multiplicándose luego en muchos otros carnavales y corsos a lo largo de la región. 

De esta forma, el carnaval se ha convertido en una expresión característica, distintiva y propia de Entre Ríos y, por extensión, del país.

¿Cuál es el origen del Carnaval en Gualeguaychú?

Los festejos de Carnaval en la ciudad de Gualeguaychú se remontan a fines del siglo XIX. Por ese entonces, la ciudad ni siquiera contaba con energía eléctrica. Pero ello no detenía que sus habitantes se reúnan para su celebración. En aquellos primeros años, el corso tenía lugar a últimas horas de la tarde, para aprovechar lo que aún quedaba de luz natural.

Durante las primeras décadas del siglo XX, los corsos, ya con su esplendor característico, se celebraban a lo largo de la calle principal de la ciudad. Las familias se instalaban en numerosos palcos, que cubrían las veredas.

Alrededor de 1930 se tomó la decisión de construir en la ciudad un pasaje de madera que se extendiera por el circuito y dónde pudiesen actuar y desenvolverse todos los protagonistas del espectáculo.

En los años que siguieron, las murgas tradicionales, que coreaban canciones cuyas letras eran creadas por los mismos integrantes, se consolidaron como la principal atracción. En sus letras se volcaban críticas y apreciaciones sobre cuestiones actuales de la ciudad. Los conjuntos, por su parte, estaban integrados por habitantes de la periferia de la ciudad y no contaban aún con presencia femenina.

Sin embargo, fueron realmente numerosos los cambios que tuvieron lugar para que luego llegase el reconocido Carnaval del País. El hecho principal, que marcó claramente el camino, fue el inicio en 1959 del Desfile de Carrozas Estudiantiles. El que se ha celebrado ininterrumpidamente desde entonces.

El Desfile de Carrozas Estudiantiles, declarado como Fiesta Nacional, se convirtió en una celebración popular donde los jóvenes desarrollaban sus habilidades en múltiples actividades. Aprendiendo a crear, pintar, decorar, armar, diseñar, soldar, iluminar, etc. Una tarea comunitaria en la que también cooperaban padres y maestros.

Esta fiesta ha dado a la población de la ciudad una profesión colectiva, que ha terminado por manifestarse en un espectáculo de trascendencia nacional e internacional como es el actual Carnaval.

Como la intención no era que se transformase en un negocio lucrativo, se propuso que los participantes no fueran personas particulares sino instituciones de la sociedad civil con fines sociales. De estos clubes y asociaciones surgió la primera Comisión de Corsos.

En 1981 se produjo un gran cambio, cuando las comparsas mostraron un salto cualitativo inédito. A partir de entonces, ello no paró de aumentar. En los años noventa se decidió crear un espacio exclusivo para el festejo y fué en 1997 que se inauguró el Corsódromo de Gualeguaychú, el primero de su tipo en el país y único en sus características.

Un espectáculo único

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El Carnaval del País tiene lugar durante los sábados de enero y febrero de cada año, además del reconocido fin de semana de Carnaval. Cada noche, el espectáculo se extiende por cuatro horas en las que desfilan distintas comparsas. Las mismas son especialmente seleccionadas para competir en cada edición.

Cinco son las comparsas, pertenecientes a clubes y asociaciones culturales de la ciudad, que integran el Carnaval de Gualeguaychú: Kammar, del Centro Social y Cultural Sirio-Libanés; Marí Marí, del Club Central Entrerriano; Papelitos, del Club Juventud Unida; O’ Bahía, del Club de Pescadores; y Ará Yeví, del Club Tiro Federal. En cada edición anual del Carnaval participan y compiten tres de ellas. 

Todo el espectáculo es organizado por la Comisión de Carnaval. Mientras que la Municipalidad de Gualeguaychú acompaña en su organización a través de la facilitación del Corsódromo y su acondicionamiento, con el ordenamiento del tránsito y de la seguridad en la zona y con parte de la difusión de la fiesta.

Cada Carnaval, las comparsas participantes eligen un tema que la definirá y que será la base sobre la que diseñarán sus trajes, las carrozas y la letra y música de la banda. El resultado es un extraordinario espectáculo de altísima calidad, en vivo y a cielo abierto.

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